Niños toman clases debajo de un árbol en Acapulco; presentan consecuencias en su salud

Cincuenta alumnos de segundo grado de la primaria Pedro Moreno de Acapulco cumplieron más de dos semanas tomando clases fuera de sus aulas. Primero lo hicieron debajo de un árbol y después fueron acomodados en una bodega. Por las condiciones en las que estudian, algunos niños ya tuvieron consecuencias en su salud.

Los dos salones de segundo grado tuvieron daños con el sismo de magnitud 6.5 que se registró la mañana del 2 de enero. Según la directora del plantel, Clementina Calixto, también se registraron daños en bardas y bebederos, pero a 18 días del sismo ninguna autoridad de protección civil se ha presentado para revisar la estructura de la escuela, ni emitido un dictamen que les permita saber el nivel de afectación que pudo sufrir la construcción, por lo que están en la incertidumbre.

Ante los daños registrados en los dos salones de segundo grado, maestros y padres de familia decidieron no suspender clases ni arriesgar la integridad de los alumnos, por ello, sacaron sus pupitres y los colocaron abajo de un árbol, sin tener las condiciones óptimas para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Dado que ya hemos pasado dos huracanes, dos terremotos, más covid, no queremos perder clases, pero también hago un llamado a las autoridades que, así como nosotros estamos prestando diariamente nuestro servicio, ellos también nos apoyen”, dijo la directora del plantel.

Estaban abajo del árbol, pero también cerca de los baños, de los contenedores de basura y de la calle, teniendo que soportar el ruido de coches y camiones que transitaban a un costado de la escuela, y los olores fétidos que desprendía la basura.

Bajo el árbol estuvieron alrededor de una semana. El pasado lunes, los cincuenta niños fueron acomodados en una bodega y los maestros pidieron prestado un salón de medios en el turno vespertino, sin embargo, el temor de los padres y docentes es que se presente un nuevo sismo y termine por derrumbar la estructura que ya está dañada.

Uno de los principales problemas es que los maestros están en la incertidumbre sobre las condiciones en las que se encuentra la escuela porque ninguna autoridad de protección civil ha emitido un dictamen en el que se especifique el nivel de daños que tiene. A decir de padres y maestros, además de los dos salones, al menos una barda más está en riesgo de colapsar.

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